Adiós Venezuela…


Ya casi es medianoche, miro al espejo y doy los últimos retoques a ese maquillaje que resalta mis facciones. Me dispongo a lucir ese minúsculo vestido que llamo mi atención semanas atrás en una vitrina. Con todos los detalles minuciosamente inspeccionados me convenzo de que lograre arrebatar algunas miradas. Un par de amigas me esperan ansiosas para dar inicio a una noche donde la juventud, el alcohol y la música son los principales protagonistas.
Con los primeros rayos de sol retorno a casa. Mi cuerpo fatigado exige descanso luego de tanta faena de baile. Sigilosa intento introducir la llave en el cerrojo para no causar molestias, pero me sorprendo al sentir la puerta abierta de un arrebato. Al otro lado mi impaciente abuela me reprende con una serie de gritos angustiosos que se debaten entre agradecimientos a Dios por haberme traído a casa “Sana y Salva” y la amenaza de un “No lo vuelvas a hacer por favor”. Esta escena se repitió constantemente durante toda mi juventud, hasta convertirse en lo que me gustaba llamar: Acto de clausura de las noches de fiesta. La curiosidad me hacía preguntarme si acaso todos mis contemporáneos debían lidiar con lo mismo cada fin de semana o por el contrario mi familia exageraba en su afán de cuidado. La respuesta a esta pregunta no llegaría sino hasta varios años después.
Mis prioridades han cambiado, he decidido unir mi vida a la de un hombre maravilloso, que hoy es mi Esposo, Nelson es actualmente mi compañero de baile y de aventuras, aunque la vida nocturna se ha convertido para nosotros en parte de un pasado que en su momento fue descuidado e imprudente, ahora hemos adquirido consciencia de que un instante entre amigos paseando por las calles de mi ciudad podrían llevarnos a perder la vida. Mi cuerpo somatiza las angustias por el riesgo que representa salir a comprar el pan luego de las seis de la tarde, siento que mi humanidad se encuentra perdida en el fondo de un pozo al mirar como los titulares matutinos, con pasmosa rutina, informan sobre setenta y tres muertes violentas en Caracas durante el fin de semana, suspiro y reflexiono –Gracias al Cielo son diez menos que la semana anterior- como si se tratara de simples estadísticas sobre el aumento de la inflación.
El trabajo me obliga a salir de casa ocho horas al día. Al regresar, siento alivio por haber vivido un día más y no formar parte de otro nefasto número de las “macabras estadísticas”. Aun cuando mis años de mocedad se han ido, Hace poco he celebrado los veintinueve y sin embargo siento que mis días transcurren con la misma tenacidad que pueda tener una anciana con edad tres veces mayor a la mía. No trabajo para vivir, únicamente vivo para trabajar.
Es momento de un cambio. Soy más consciente y comprendo el motivo de las pasadas angustias de mi abuela. Necesito sentir que no soy una marioneta poco articulada a merced de un cuerpo sin alma que no merece llamarse humano por el simple hecho de ocupar un espacio en este planeta, un sanguinario para quien la vida de su prójimo no vale nada y que siempre está dispuesto a despojarle de ella a su antojo. No puedo dejar que la monotonía consuma mi matrimonio, quiero sumar anécdotas para mis futuros nietos que vayan más allá de mis experiencias laborales. Estoy cansada de esperar a que mi amada Venezuela me permita caminar entre sus calles sin sentir miedo. Es tiempo de comenzar a vivir, ahora o nunca. Mañana podría ser demasiado tarde.
España, un destino en un continente totalmente diferente, sin embargo, una lengua igual a la nuestra, una solución que posiblemente nos pondrá a salvo a Nelson y a mí de morir por la imprudencia de tener a mano el móvil en el lugar y momento equivocado. España ha sido elegida a todo riesgo como nuestra tabla de salvación.
Sin duda extrañare las vistas del ático que tanto sacrificio nos costó tenerlo como propio, sus muebles que poco a poco fueron llenando los espacios vacíos amoldándose a nuestros gustos, ese ático cuyo mayor lujo era el amor de una pareja de recién casados que nunca ostentaron más de lo necesario. Mi negocio, una pequeña agencia de viajes que fue la cúspide de mi sueño como profesional universitaria del turismo. Nuestros amigos. Nuestra familia… Nuestra vida ahora se resume solo a dos maletas de 23Kg.

Hemos llegado a Barajas!. España nos recibe una fría mañana de octubre. – Bienvenidos – Enuncia con rutina un funcionario. Sus palabras sonaron en mis oídos como una declaración a la Libertad que hasta ahora me había sido negada, como una proclamación de independencia, como una oportunidad para continuar viviendo.

Trafico, ruido, gente moviéndose rápidamente de un lado a otro, estructuras maravillosas perfectamente alineadas, banderas a rayas adornando los balcones de edificaciones antiguas y modernas. Barcelona es esa metrópolis que solo conocía a través de películas. Sus calles y ramblas fueron testigo de dos forasteros arrastrando sus únicas pertenencias a un ritmo que no acepta descanso. Tenemos ahora cinco días para conocer esos lugares que protagonizan cualquier folleto turístico antes de internarnos en un pueblo antagónico de aquella ciudad.
Guillem, un ecologista y buen amigo de mi padre nos ha permitido la estancia indefinida en su casa de campo en Mequinenza. Un pintoresco lugar bañado por las aguas del rio Segre, cuya tranquilidad permite a sus jóvenes y ancianos prescindir de los alborotados turistas, cobijando entre sus albergues mayormente viajeros alemanes con el único propósito de disfrutar un día de pesca entre sus mansas aguas. El trabajo de Guillem lo lleva a viajar muchos meses al año por diversos países, por lo tanto podemos disfrutar de su casa con la única compañía de los pájaros que la rodean y de un silencio perenne al que nos resulta difícil acostumbrarnos. Guillem nos ha presentado a sus amigos de la infancia; Juan, un ornitólogo amante de la naturaleza, muy conversador, algo risueño, pero a su vez muy serio a la hora de hablar sobre su trabajo y Mariangel, una simpática profesora de filosofía, amante de la lectura y fascinante expositora de los relatos históricos de los tiempos más remotos. Ambos forman una encantadora pareja que nos ha recibido con los brazos abiertos y quienes han sido de gran ayuda para soportar esas largas noches del frio invierno, proporcionándonos todo el amparo necesario para movilizarnos y poder conseguir grandes reservas de alimentos e instrumentos de calefacción. Juan y Mariangel se han convertido en pocos meses en algo más que nuestros emancipadores, son ahora nuestra familia.
Estamos a 4km. De cualquier tipo de civilización, En un lugar con limitaciones para la conexión a internet, nos refugiamos día a día en nuestro mayor entretenimiento; Los libros y la televisión. Nos encanta mirar un popular canal Aragonés cuya única programación es celebrar con pleno jubilo las bondades de su provincia, poco a poco nos hacemos asiduos de la historia de los “Amantes de Teruel”, los cantos y bailes de la Jota, El GR 99, la formación de los Pirineos y nos enamoramos de las imágenes de una prodigiosa ciudad llamada Zaragoza.

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18 comentarios en “Adiós Venezuela…

  1. Es una historia que sin duda alguna te llega al corazón! Me ha sacado lagrimas, porque muchas personas en cualquier parte de este planeta se identifican con CADA PALABRA!… Te felicito por tan viva,dura,REAL PERO BELLISIMA HISTORIA…. Espero que las otras publicaciones sean así o MEJORES!!!! Un abrazo desde Barquisimeto,Venezuela.

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  2. Hermosísimo debut!!!
    ………. Aplausos acompañados con admiración y respeto para ti SobriBella!!! Excelente relato! Impecable redacción, digna de la historia vivida.
    Se hizo presente la MAGIA de viajar con cada frase leída… Te FELICITO EN MAYÚSCULAS por tan hermoso y sentido artículo, no esperaba menos de ti! TQM.

    Soy tu Fans númber one😄!

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  3. Dios mio! No puedo creerlo! Aplausos para ti mi querida patty! Sin duda alguna pondrás a pensar a muchos, así como también identificarse contigo y con tus palabras. No soy de las que lee pero me atrajo dicho relato. Si pudiera darle me gusta infinitas veces lo haría! Felicitaciones! Espero que nos sigas deleitando con tus experiencias. Brava! Brava!

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    • Muchas gracias Dani!. No sabes la alegría que me causa leer tu comentario. Ya verás que más temprano que tarde serás tú quien me narre sus nuevas experiencias. La parte final la publicaré hoy (así se entenderá un poco más el titulo) espero que te guste! Un abrazo

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  4. Ami querida te felicito, me identifiqué mucho y volví al pasado cuando comenzaste contando las noches de rumbas que locotas fuimos y ahora tan lejos una de la otra, te admiro por tomar tal decisión cada vez q me la planteo me “da algo” quiero y no quiero, lo necesito y no termino de decidirme… se me han ído tantos amigos… seré yo la proxima?? besos ami mucho éxito como escritora jeje te quiero muchote

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    • Ami querida! Yo también pensé mucho en todas cuando escribía esa parte!. No sabes cuanto agradezco a la vida el haberme permitido esas bellas experiencias!. En relación a lo otro, sentir miedo es perfectamente normal, una vez que te decidas sabrás que es lo correcto si tu corazón anhela mucho más de lo que teme!. De igual manera por aquí se te quiere muchísimo y espero que pronto volvamos a vernos.

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  5. Patyy, el parrafo “sin duda extrañare las vista desde el ático en adelante, me partió el corazón, una lagrima salio de mi, al recordar esa oportunidad que la vida me dio de conocerte fue poco pero me dejaste un mensaje a lo mejor sin saber pero observo mucho, que es luchar por lo que uno quiere, siento nostalgia al leer tu historia pero mucha alegría al leer el final del tu nuevo comienzo, alegría, por que te has permitido abrazar por una nueva oportunidad que Dios y la vida te brindad a ti y a nelson, desde el fondo de mi corazón les deseo EXITO, Un abrazo te seguiré leyendo

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    • Ay Mari que bonito ese comentario! De verdad que Muchas gracias por tus buenos deseos, pido a Dios que se te multipliquen en bendiciones!. Hoy publicaré el final de la historia (aunque aún falta mucho como para llamarle final jeje) pero lo cierto es que era un poco larga y por eso decidí publicarla en dos partes. Espero que te guste y sabes que por aquí estoy a la orden! Gracias por tu amistad y tener la paciencia de enseñarme tantas cosas. Un abrazo enorme.

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  6. patyy mil felicitaciones… expresaste de la mejor forma algo que esta latente dentro de mi… emigrar.. sigue asi… tus fotografias son mas que geniales y tu calidad escrita ni se diga. exitos y bendiciones para ti

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    • Muchas gracias Juliana!. Te deseo lo mejor en tus nuevos proyectos!. Jamás es tarde para comenzar desde cero. Si deseas venir a Europa y tienes algunas dudas estoy más que a la orden. Un abrazote!

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